"HISTORIA DE PERYMARIUS EL ROMANO"
Hola a todos me llamo Perymarius , romano de clase noble pero actualmente en bancarrota y con ganas de entrar en las Termas, sobre todo "privadas".A continuación os voy a contar una historia de cómo sin un quadrante conseguí los mejores servicios en los baños:
Todo empezó una tarde calurosa en la que se me estaba derritiendo hasta la toga...ya no podía más, necesitaba un baño como fuera, pero no tenía dinero.
Intenté colarme pero el "Conductor" de los baños siempre se daba cuenta y me denegaba el acceso.
No me quedaba más remedio que hacerme pasar por esclavo pintándome la cara de negro y con el "supuesto" propósito de guardarle a los ricos los ropajes que se quitaban en el vestuario también llamado "Apodyterium". En realidad una vez que me había pagado la entrada el incauto yo hacía como que le iba a guardar la ropa en los armarios del vestuario(debido a que no poseían cerraduras porque eran agujeros excavados en la roca)para posteriormente cuando no me veía lavarme la cara para que recuperara su color original.
Después me desvestí y dejé la ropa en un rincón ya que la compré en el foro de saldo y me daba igual. Lo que verdaderamente me importaba era entrar y ya lo había conseguido.
Tras esto tenía varias opciones, ungirme deliciosamente con aceite perfumado y hacer ejercicios en el gimnasio también llamado "Palestra" o pasar directamente a bañarme.
Claro está debido a mi gran condición atlética opté por lo segundo, el baño.
Pasé por la sala de paso de una zona a otra, el "Tepidarium" y sus banquillos de mármol para sumergirme posteriormente en el "Frigidarium" o sala fría.
Despues pasé al "Caldarium"(sala caliente) porque me gusta mucho alternar el frío con el calor. Tras esto me fui a tomar un baño de vapor en el "Laconium".
Tras casi convertirme en una pasa romana volví a la sala fría y me di un chapuzón en la "Natatio" o piscina.
Después de chapotear un rato ya estaba un poco harto de tanto baño y decidí secarme e irme a jugar a la pelota un rato, desechando oportunidades culturales tales como por ejemplo una visita a la biblioteca y sus salas de exposiciones.
Después de perder a la pelota contra un viejo calvo envuelto en una toga granate me dí cuenta que el deporte no era lo mío por lo que decidí dedicarme a la lectura, acto que no pude llevar a cabo debido a que el incauto que me pagó la entrada me reconoció de camino a la biblioteca.
El foco de la cultura tendría que esperar en favor del atletismo es decir, tuve que salir corriendo semidesnudo de allí perseguido por dicho incauto y su séquito, que al final resultó ser amigo "íntimo" de Nerón...pero eso será otra historia...
Hasta otra queridos internautas.

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